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viernes, 31 de octubre de 2025

CRelato, 2Dorothy. IBallester

 Relato literario: Las mil puertas de Dorothy.



Y de repente despertó allí y se vio sola, en aquella casa de madera de roble que sus tíos construyeron a las afueras de Kansas y donde había pasado la gran mayoría de los años. Después de aquel tornado que arrasó consigo toda una vida, Dorothy abrió esa puerta. Salió de aquella casa llena. Llena de recuerdos, malos y buenos, llena de vida, de personas que marcaron un capítulo o simplemente una anécdota de la ingenua historia de aquella niña que dejó de serlo cuando salió por aquella puerta de madera vieja:

- ¿Habrá algo más allá del arcoíris o solo me espera tormenta?- Se iba preguntando a cada paso que daba.

Una vez fuera, no viajó a ninguna ciudad llamada Esmeralda, ni Oz, ni siquiera a un país lleno de Maravillas, o una nueva y mejor versión de su vida pasada. Ninguna aventura escrita le estaba esperando. Sin embargo, se topó con algo que cambiaría la historia. Se trataba de puertas, muchas puertas. No había ningún tipo de magia o misterio en ellas, únicamente llevaban consigo un destino sin escribir.

Por una vez en su vida, Dorothy era dueña de sus propias decisiones, de su destino, sin necesidad de un hada buena, un conejo blanco o un gato. Su inocencia no iba a ser la razón por la cual viajara a lugares que jamás imaginó porque eso no es real. Ahora sabe y es capaz de abrir una puerta, seguir su camino y equivocarse las veces que quisiera porque sabe que tendrá otra y otra puerta más que abrir y seguir siempre hacia delante.

Ahora, por fin, responde a su pregunta, pues sabe que hay vida más allá del arcoíris, ya sea sol o tormenta y siendo o no la heroína de la historia, porque total, todos somos Glinda o Elphaba, depende del punto de vista del narrador de la historia. Ahora eso no le importa, hay más vida más allá de unos simples roles y hay un destino más allá de una historia mal contada, ese destino es suyo.

Dorothy no es más que otra víctima de los felices para siempre. Es irónico decir que, pese a estar rodeada de ellos, ha tenido la suerte de no toparse en la historia con una figura masculina, un príncipe o héroe que la salva de todos los apuros, en su historia eso es secundario.

Es inherente a una historia, un final. Pero para que haya una historia debe haber un comienzo y Dorothy la empieza aquí, sin seguir ningún camino de baldosas amarillas, ahora son de todos los colores o de ninguno. Ya no lleva tacones de charol rojo. Continuará, porque su vida continúa, se cierra un capítulo, pero no la historia, ¿o quizás se trate de la segunda parte de una saga?

Hoy se abre una puerta, mañana quizás otra.

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Notas intertextuales:

El mago de Oz (L. Frank Baum, 1900).
La historia original sirve como hipotexto base. El tornado, la casa en Kansas y la búsqueda del “hogar” reaparecen aquí como símbolos de transformación interior y renacimiento personal, no ya como fantasía, sino como reflexión sobre la vida real.

Alicia en el país de las maravillas (Lewis Carroll, 1865).
El relato menciona explícitamente “un país lleno de Maravillas”, en alusión a Alicia, otra protagonista que atraviesa un umbral (una madriguera) hacia un mundo desconocido. Ambas figuras representan la curiosidad femenina y la ruptura con lo establecido, aunque Dorothy, en este relato, elige no entrar, marcando su madurez y autonomía.

Wicked (Gregory Maguire, 1995 / musical de Stephen Schwartz, 2003).
La referencia a Glinda y Elphaba contrapone los arquetipos de “bruja buena” y “bruja mala”, invitando a reflexionar sobre la ambigüedad moral y la libertad de decidir quién se quiere ser. Dorothy asume que todos podemos ser ambas, desafiando los roles impuestos por los cuentos clásicos.

Cenicienta (tradición popular / Perrault, 1697).
La renuncia a los “tacones de charol rojo” evoca el abandono del zapato como símbolo de fragilidad femenina. Dorothy deja atrás los códigos del cuento de hadas tradicional para caminar descalza, autónoma y consciente, construyendo su propio destino.

El cuento de la criada (Margaret Atwood, 1985).
Aunque no se menciona directamente, la crítica al “felices para siempre” y la conciencia de ser “víctima de los finales impuestos” conecta con las narrativas feministas contemporáneas que cuestionan el control patriarcal sobre los relatos femeninos.

Las mil y una noches (tradición árabe).
El título “Las mil puertas de Dorothy” y la idea de que cada puerta abre una historia recuerdan la estructura de Las mil y una noches, donde Scheherezade sobrevive contando historias. Aquí, Dorothy reescribe su propio destino abriendo puertas en lugar de narrar cuentos, pero ambas usan la imaginación como medio de liberación.

Somewhere Over the Rainbow (Harold Arlen & E.Y. Harburg, 1939).
La mención al arcoíris conserva el vínculo emocional con la película original de 1939, pero ahora el símbolo se resignifica: ya no es promesa de evasión, sino de aceptación de la vida (con sol o tormenta) como proceso continuo.


En definitiva, estas notas intertextuales transforman a Dorothy en un símbolo de independencia y reescritura de la identidad femenina, alejándola de la niña soñadora de Oz para convertirla en una mujer que elige sus propias puertas.
Cada referencia (Alicia, Glinda, Cenicienta, Scheherezade...) amplía el universo de personajes femeninos que cuestionan su destino y aprenden a ser narradoras de su propia historia.

martes, 28 de octubre de 2025

CRelato, 8Matilda, IXColoma

 

RELATO LITERARIO


En una solitaria noche cualquiera, Matilda se encontraba leyendo un libro que había conseguido en una tienda de antigüedades. Fascinada por la trama, se quedó leyendo el libro hasta largas horas de la madrugada. En él, se contaba la historia de una mujer la cual consiguió crear una máquina capaz de viajar en el tiempo. En el libro, no solo aparecía como dicha mujer había conseguido crear esta máquina, sino también lo que parecían unas coordenadas, las cuales Matilda estaba convencida de que la llevarían a aquel magnífico invento. 


A la mañana siguiente, Matilda se levantó entusiasmada. Preparó una mochila, metió en ella lo esencial para pasar unos días fuera de casa y puso rumbo a las coordenadas que marcaba el libro. Estaba tranquila ya que, no hacía mucho, había descubierto que tenía telequinesis y sentía que este poder le iba a ayudar mucho a lo largo de la aventura. Tras dos largos días de búsqueda, Matilda logró encontrar el lugar en el que se encontraba la tan misteriosa máquina. Gracias a las instrucciones que había leído en el libro, pudo ponerla en funcionamiento, poniendo rumbo a su primer viaje. El viaje, agotador, dejó a la protagonista de nuestra historia exhausta. Esto, sumado a que llegó al nuevo lugar en plena noche, derivó en Matilda tomando la decisión de irse a dormir e investigar a la mañana siguiente. 


Con los primeros rayos de luz, Matilda se puso en pie y notó algo raro, la gente de ese lugar le era familiar. Se suponía que había viajado en el tiempo, ¿cómo era posible que conociera a la gente que estaba paseando por ahí?. De repente descubrió dónde había visto antes a esas personas, ¡eran los personajes de “Stranger Things”!. 

Matilda no comprendía nada, ¡¿acaso esa máquina no era del tiempo?! Esperó hasta poder hablar con Eleven sola, a la cual le explicó toda la situación que le había ocurrido. Al principio no podía dar crédito a lo que Matilda le estaba contando, pero al conocer un poco más sobre esta niña y ver que compartían muchas aspectos de sus vidas, como la telequinesis o la relación que tenían con los adultos, Eleven le dió un voto de confianza y escuchó atenta el plan que Matilda le compartió. Sabiendo que la máquina transportaba  a sus viajeros a otros universos, pensaron en ir a través de ellos  ayudando a la gente más desfavorecida. Pero para ello, antes debían formar un equipo, ya que era una misión muy compleja para únicamente dos niñas. 


Para formar el equipo, las dos pusieron rumbo a otro universo. Cuando llegaron, descubrieron que todas las personas de ese universo eran de color amarillo. Rápidamente, Matilda cayó en la cuenta de que estaban en el universo de los Simpsons. En él, había una persona que encajaba perfectamente con lo que buscaban, Lisa Simpson. Tras encontrarla, tanto Matilda como Eleven le contaron cómo habían llegado ahí y el plan que querían llevar a cabo. Lisa accedió sin dudarlo. Gracias a ella, pudieron ajustar la máquina para ir al universo que quisieran y así, formar el equipo que iba a acabar con las injusticias de todos ellos. Matilda, al tener un gran bagaje literario, escogió minuciosamente a las personas que pasarían a formar parte del escuadrón. Desde Raven, hasta los ratones guardianes. Todos compartían su afán por ayudar a que los universos fueran un lugar mejor. Además, Matilda con ayuda de Lisa,  siempre se encargaba de estudiar bien a las personas que iban a formar parte del equipo. 


Gracias a los poderes y a las características que presentaban algunos de ellos, pudieron ayudar a muchas personas, las cuales pudieron alcanzar una vida mejor y más digna. Pero, a los que más ayudaron fueron a los niños, impidiendo que estos pasasen por las vivencias que los integrantes de este equipo habían tenido que pasar. 


Para desarrollar el relato, hemos vinculado diferentes elementos y universos, identificando características comunes entre los personajes y las obras que representan, como si de una constelación de ideas se tratase. Principalmente, al leer la historia, podemos observar la presencia de figuras protagonistas muy conocidas como Matilda, Eleven de "Stranger Things" y Lisa Simpson. A ellas se suman otras figuras como Raven y los Ratones Guardianes, formando un equipo que, aunque ecléctico, comparte similitudes fundamentales.


En cuanto a las obras y los personajes de origen, todos comparten un hilo conductor claro: la presencia de poderes o habilidades especiales como la telequinesis de Matilda y Eleven, la inteligencia superdotada de Lisa o los poderes de Raven. también comparten el sentimiento de soledad o aislamiento y, de forma crucial, la lucha contra las injusticias. Varias de estas protagonistas, especialmente Matilda y Eleven, han sufrido la opresión o la incomprensión por parte de las figuras adultas en sus vidas. Esta experiencia compartida de ser diferentes o marginadas es, precisamente, lo que alimenta sus ideales moralistas y su deseo de ayudar a los más desfavorecidos. Es esta lucha la que se convierte en la misión principal que nos acompaña a lo largo del relato: formar un equipo para acabar con las injusticias de todos los universos.


En el ámbito de esta nueva narrativa, los personajes seleccionados simbolizan la resistencia y la unión frente a la adversidad. La historia nos enseña que la verdadera fuerza del equipo no reside en un solo tipo de habilidad, sino en la colaboración entre distintas formas de poder: la inteligencia literaria de Matilda para el reclutamiento, la agudeza analítica de Lisa para la tecnología y la estrategia, y los poderes psíquicos de Eleven y Matilda para la acción. Juntas, transforman su soledad inicial en una comunidad unida, demostrando que la empatía y la cooperación son las herramientas más poderosas para generar un cambio.






lunes, 27 de octubre de 2025

CRelato, 4Ricitos de Oro , IX Coloma

 RELATO LITERARIO -El Bosque de los Cuentos Olvidados


    Érase una vez, en un bosque donde los árboles susurraban historias y los ríos cantaban versos, Pulgarcito caminaba un tanto preocupado. Había perdido su cuaderno de palabras mágicas, un libro donde cada palabra escrita podría transformar la realidad. Sin él, los cuentos que conocía estaban en peligro de desaparecer.


    Mientras avanzaba se topó con Caperucita Roja, que repasaba rimas y trabalenguas en voz alta para no perder el camino entre los árboles susurrantes. —Pulgarcito, ¿qué haces aquí? —preguntó ella—. Este bosque no es un lugar para andar sin cuidado; las palabras olvidadas pueden perderse para siempre.


     Pulgarcito le explicó su problema. Caperucita lo escuchó y propuso unirse en la búsqueda. Juntos llegaron a pedir ayuda a la casa de los Tres Cerditos, preocupados por la gran cantidad de lobos que había en el bosque.


    Decidieron ir más profundo en el bosque, hacia la torre donde Rapunzel tejía poemas en su cabello dorado. Cada hebra contenía metáforas y rimas que podían guiarles.
—Si combinamos mis versos con el diccionario de Pulgarcito, podremos recuperar todas las palabras perdidas —dijo ella mientras bajaba suavemente sus cabellos como una escalera de literatura.


    En lo más oscuro del bosque, hallaron la caja de Pandora, abandonada sobre un tronco. Pulgarcito temía abrirla, pero Rapunzel insistió:
—Dentro hay todas las historias olvidadas, pero también el conocimiento que necesitamos.


    Con cuidado, Pulgarcito abrió la caja y de ella brotaron cientos de historias volando como hojas doradas. Blancanieves apareció entre ellas, recitando con voz dulce fragmentos de fábulas antiguas que ayudaban a encajar cada palabra en su lugar. Winnie the Pooh los observaba tranquilamente desde un claro y dijo:
—No importa cuanto de grandes sean los cuentos; lo esencial es la sinceridad de las palabras y la ternura con que las usamos.


    Al final, el diccionario de Pulgarcito estaba completo de nuevo, y cada historia recuperaba su ritmo y significado. Los personajes comprendieron que la lengua y la literatura no solo existían para ser leídas, sino para ser vividas y compartidas.


    Esa noche, mientras las estrellas del bosque formaban signos de puntuación brillantes en el cielo, Pulgarcito escribió su última nota: “Cada palabra tiene poder, cada cuento tiene alma, y mientras existan quienes lean y cuenten historias, nada se perderá jamás”.


    El bosque se llenó de un murmullo suave y todos los personajes regresaron a sus historias, sabiendo que

la lengua era un puente entre mundos, capaz de unir a quienes se atrevieran a escucharla y amarla.

domingo, 26 de octubre de 2025

CRelato, 17PippiLangstrump, OMartinez

 

3. RELATO


La aventura de no olvidar.


Villa Kunterbunt estaba inusualmente silenciosa. Tan silenciosa que incluso Pequeño Tío, el caballo de Pippi, se había parado en medio del porche, con la cabeza baja, en lugar de mordisquear el heno. La casa parecía haber perdido su color. El mono Señor Nilsson ya no estaba. 


Pippi Calzaslargas, con sus trenzas rojas apuntando al cielo como si estuvieran a la espera de una aventura que nunca llegaba, se sentó en el suelo de la cocina. Tenía en la mano un juguete de Jessie de Toy Story. Se sentía identificada con ella; era chica, tenían el mismo color de pelo, las dos eran rebeldes y les encantaban las aventuras. Además… ella también perdió a mascota; a su amigo. Hace tiempo que no encontraba el juguete perdido de Perdigón y ahora, al igual que ella, no tenía a su amigo a su lado.


– ¡Es inútil, Pippi! ¡La tristeza no se arregla con pegamento! – dijo Mafalda, que había venido a consolarla, con un mapa del mundo desplegado sobre la mesa. Estaba intentando encontrar un país, una región, un rincón del planeta donde no existiera el dolor, pero no lo hallaba.


– Pero ¡yo soy Pippi Langstrump! Puedo levantar a mi caballo, vencer a un circo entero… ¡y no puedo levantar esta cosa pesada que tengo en el pecho! – lamentó Pippi.


En ese momento, apareció Harry Potter, que había llegado, torpemente, con su escoba voladora.

– Esa “cosa pesada” es el duelo, Pippi – dijo Harry, sentándose junto a ella –.Yo también la he sentido. Es como un Dementor invisible, pero no se alimenta de la felicidad, se alimenta de la ausencia. 


Rocinante, que pasaba por ahí para saludar a su amigo Pequeño Tío y para comerse las manzanas del jardín, relinchó, como si entendiera la situación. Había visto a Don Quijote sufrir por “ausencias” antes.


– Pero, ¿cómo se combate a un Dementor? – preguntó Mafalda, cerrando su mapa.


Harry sonrió tristemente.

– Con un Patronus. Es un hechizo que usa el recuerdo más feliz para crear luz. Señor Nilsson te llenó de recuerdos, Pippi. Tu magia no es de varita, ¡es de corazón!


Pippi se quedó pensativa, mirando un dibujo que Señor Nilsson había garabateado. Un mono y un caballo con trenzas rojas. 

– Mi recuerdo más feliz… – murmuró. Cerró los ojos y recordó la vez que el Señor Nilsson le había puesto todas sus monedas de oro bajo la almohada, pensando que era la casa del Ratón Pérez, y cómo les dolía la boca de tanto reír.


De repente, una energía familiar recorrió su cuerpo. No era su súper fuerza, sino algo cálido y brillante.

– ¡A mi no me gusta el dolor, pero no voy a dejar que me quite la alegría de Nilsson! – exclamó Pippi. Se puso de pie de un salto. – ¡El duelo es recordar! Y la mejor manera de recordar a un amigo curioso es haciendo algo loco. ¡Harry, trae tu varita! ¡Mafalda, trae tu indignación! ¡Rocinante, trae tu… tu rocinantez!


Pippi cogió una de las camisetas favoritas del Señor Nilsson. Con el plato roto, creó una figurita de su querido mono en el patio. 

– ¡Señor Nilsson! – gritó Pippi, con la voz un poco rota pero firme –. ¡Te honro con el recuerdo más feliz!


Harry, entendiendo el mensaje, apuntó su varita al cielo. – ¡Lumus Máxima! – Una gran luz blanca iluminó el patio. 


Mafalda sonrió. – La tristeza es una injusticia, ¡pero la alegría es una revolución!


Y mientras Pippi bailaba con Pequeño Tío, contando a sus amigos la aventura del “Ratón Pérez de Oro”, la pesadez en su pecho no desapareció por completo (porque el duelo no es magia instantánea), pero se hizo más ligera. Se transformó en una luz cálida: la luz de saber que la aventura continuaba, y que el Señor Nilsson viajaría siempre con ellos, en cada risa, en cada sueño.


CRelato, 10PippiLangstrump, IIRovira

RELATO LITERARIO

 

“Lucha por la infancia” 

Pipi Calzaslargas avanzaba por el bosque con el corazón latiéndole a mil, cuando de repente el teléfono malvado vibró y gritó:

—¡Pipi! ¡Tu risa infantil, tu valentía ingenua, tu fuerza sin lógica! Todo eso será mío.

Pero justo cuando Pipi se preparaba para enfrentarlo sola, una luz brillante surgió entre los árboles. Matilda apareció, con su mirada sagaz y un dedo apuntando al aire. Con un movimiento, levantó el teléfono por los aires y lo hizo girar como si fuera un trompo.

—No subestimes la inteligencia de los niños —dijo Matilda con voz firme—. Pipi, necesitamos más ayuda.

De pronto, Peter Pan descendió del cielo, dejando una estela de polvo de hada.

—¡Yo nunca crezco, y tú tampoco! —dijo, señalando al teléfono—. Esto es cosa de Nunca Jamás.

Mérida disparó una flecha que se clavó en la base del teléfono, provocando que chispeara y temblara. Dora llegó corriendo con su mochila parlante, sacando mapas que mostraban salidas secretas y caminos seguros para rodear al villano. —¡No dejaré que destruya la bondad! —exclamó Harry Potter, agitando su varita—. Expecto Patronum. 

Una luz dorada llenó el bosque, ahuyentando las sombras que el teléfono malvado intentaba proyectar. Kirby apareció rodando y chupando todo rastro de maldad que se desprendía del aparato, mientras los trolls lo golpeaban con sus tambores gigantes, creando una sinfonía de caos que hacía imposible que el teléfono concentrara su energía.

—¡Aquí nadie se rinde! —gritó Mafalda, ajustándose las gafas y señalando con indignación—. La maldad no puede ganar contra la creatividad y la bondad de la infancia.

Billy Elliot danzó alrededor del teléfono, sus movimientos liberaban energía pura y alegría, mientras Heidi y Mirabel unían sus voces en canciones que sanaban cualquier malicia. El principito, con su rosa en brazos, le recordó al teléfono que la inocencia y el amor eran más fuertes que cualquier amenaza.

Mary Poppins bajó desde el cielo con su paraguas, deteniendo al teléfono con un elegante gesto y un "supercalifragilisticoespialidoso", que resonó como un hechizo. El aparato tembló, chispeó y finalmente quedó atrapado en una burbuja de luz y color, incapaz de moverse ni de hablar.

Pipi Calzaslargas, agotada pero sonriente, se inclinó ante sus aliados.

—Nunca imaginé que tanta imaginación y bondad pudieran unirse —dijo—. Gracias por salvar mi mundo… y mi infancia.

El bosque volvió a la calma. Las hojas brillaban, los animales asomaban sus cabezas, y el viento traía risas. El teléfono malvado permanecía encerrado en la burbuja, incapaz de tocar a nadie. Cada personaje se despidió, regresando a sus historias, pero dejando en Pipi un recuerdo imborrable: que la fuerza más poderosa no era la fuerza física, ni siquiera la magia, sino la unión de la bondad, la creatividad y la amistad.

Pipi, con una gran sonrisa, levantó sus trenzas y gritó al cielo:

—¡Hasta nunca, villano! ¡La infancia siempre ganará!

Y con un salto acrobático, desapareció entre los árboles, sabiendo que ningún teléfono malvado podría jamás arrebatarle su espíritu indomable.








Tras la creación del relato, hemos realizado mediante la herramienta digital genially un cuento, donde se puede leer de manera más visual ya que lo hemos creado con el diseño de un libro, el cual dinamiza la lectura de este. Cabe destacar que para la realización de las imágenes de nuestro relato hemos usado Inteligencia Artificial, lo que nos ha permitido crear imágenes lo más realistas posibles en base a la historia narrada. No obstante, a continuación encontramos la redacción de dicho relato. 


El relato literario está intrínsecamente relacionado con el relato audiovisual, ya que el relato audiovisual forma la primera parte de esta historia. Tras la aparición de la amenaza de “Notifón”, Pipi deberá reunir a diversos personajes de nuestra constelación para que la ayuden a derrotar al enemigo.

CRelato, 10LasTresMellizas. IIRovira

 

En nuestra creación del relato literario, nos hemos inspirado en la estructura de los capítulos de Las Tres Mellizas, donde las protagonistas hacen alguna acción que no le gusta a la Bruja Aburrida y esta les castiga mandándolas a un mundo nuevo para aprender la lección. Pero esta vez, no estarán solas… ya que hemos incluido a personajes como Pippi, Gruntilda o Frodo Bolsón. Para leer esta historia, haz click en el enlace.

https://view.genially.com/68ed2b69dcf2eb3d0752484c/presentation-vintage




CRelato, 21Medusa, VIIIOMartínez

 

 Relato literario: Corazón de piedra


Hace mil millones de años, Medusa consiguió escapar del templo en el que fue condenada y, no fue hasta un tiempo después, que consiguió adaptarse e integrarse en la sociedad como una humana más. Por todo el daño que había sufrido, se empezó a tomar la justicia por su mano y comenzó a petrificar a todas aquellas personas que le habían hecho daño e, incluso, a aquellas que ella consideraba que lo merecían. Evidentemente, sin que nadie lo supiese. Fue así como, poco a poco, dió origen a su profesión de escultora, hasta que, un día, alguien llamó a su puerta. Era Gamuza, una gárgola que estaba aprendiendo sobre el oficio y quería que Medusa fuese su maestra. Ella sabía perfectamente que era muy peligroso y podía destapar su verdadera identidad, pero, en cuanto abrió la puerta y la vió, no pudo evitar caer en sus encantos. 

Gamuza pasó a ser su aprendiz y, con el paso de los días, las semanas y los meses, entre cinceles y piedras, encuentros en las diferentes salas y noches hablando hasta las tantas de la madrugada, fue surgiendo una historia de amor que se convirtió en el secreto mejor guardado entre las antiguas paredes de mármol del museo. Pero un día todo cambió. La inspectora Aurora consiguió dar con Medusa. Había estado muchos años investigando tras la desaparición de sus tres hadas madrinas y, por fin, había encontrado a la culpable. Solo había una manera de capturarla: a través de la lámpara de Aladdin, la cual había comprado por Wallapop un mes atrás. Esa misma noche, se coló en su casa y esperó en el baño. Lo que ella no sabía era que Medusa no estaba sola y, cuando Gamuza se levantó y fue al aseo… PAM Aurora la capturó y, al ver que se había equivocado, entró en pánico y huyó a lo Juan Carlos I. 

Los años fueron pasando, de la lámpara nunca se supo nada más y esta historia de amor quedó petrificada para siempre… ¿o no?

El otro día, Medusa estaba trabajando tranquilamente un día más en el MUA. Tenía una visita con una clase de primero de Primaria y, al acabar, se fue a preparar la siguiente visita. En esta clase se encontraba Matilda, una niña de altas capacidades que le encantaba leer y que conocía la historia de Medusa y las noticias de los últimos siglos. Al ver las estatuas, comenzó a sospechar y decidió seguirla. Abrió la puerta de la sala en la que se encontraba Medusa con su mente y observó cómo se quitaba el gorro e iban apareciendo las serpientes. Rápidamente, como conocía la manera de capturarla, fue en busca de la lámpara, situada en la sala de arte islámico, y, al cogerla, liberó a Gamuza. 


(Ahora, lectores y lectoras, tenéis que escoger una puerta para seguir el relato)


Desesperada, acudió a la mejor agencia de detectives privados de todo Alicante, que estaba dirigida por Anna, Helena y Teresa, más conocidas como “las tres mellis”.

- ¿Podréis ayudarme? - dijo preocupada Medusa.

- ¿Acaso no sabes con quién estás hablando? - dijo Helena con un chicle en la boca.

- Mira este diploma, ¿lo ves?, tranqui te lo leo, “Superpremio al mejor trío de detectivistas de todo Alicante city”. - puntualizó Anna.

- Así que, a callar. - añadió Teresa. 


Se pusieron a cuchichear entre ellas y, en un plis plas, tenían la respuesta. Puesto que el monumento gótico más cercano era la Iglesia de las Santas Justa y Rufina en Orihuela, afirmaron que Gamuza había ido a refugiarse allí. Medusa les pagó, cogió su Aston Martin y se puso rumbo a la Vega Baja. Al llegar, la encontró posada sobre el contrafuerte de la iglesia y, emocionada, la llamó. Sus miradas volvieron a encontrarse, las lágrimas brotaban de sus ojos calando sus rostros helados y el tiempo se paralizó para siempre… ¿o no? 


(Nota: además de incluirlo en este documento, se ha hecho una versión en Genially disponible en este enlace.)


CRelato, 8Matilda, IIIMiras


RELATO LITERARIO EN RELACIÓN CON EL BINOMIO FANTÁSTICO

Donde habitan los cuentos

La caja parecía un espejo que reflejaba la curiosidad insaciable de Matilda. La niña la encontró en el desván de la biblioteca, polvorienta y olvidada entre libros viejos y páginas desgarradas. Al abrirla, un haz de  luz iluminó el oscuro rincón donde solía esconderse de la incomprensión y la violencia de su familia. Aquel desván era su refugio, como el sótano de Cenicienta, aunque en lugar de ratones y pajaritos, Matilda tenía por compañía a las princesas y guerreras de sus libros.


Matilda se asomó a su interior y, como si fuera un espejo mágico, apareció el rostro de una joven sonriente, con un vestido y lazo rojo que le recordaban a la ingenua valentía de Blancanieves, rodeada no de enanitos, sino de libros. Cuando aquella figura se desvaneció como la nieve en primavera, surgió otra joven de mirada bondadosa sentada en la plaza de su pueblo devorando un libro tras otro: era  Bella,  viajando de una aventura a otra con solo pasar las páginas. 


No supo cuánto tiempo había pasado frente a la caja, pero debía de haber sido mucho, porque escuchó en la lejanía la voz de la bibliotecaria anunciando el cierre.  Matilda cerró la caja y, con ayuda de la telekinesis, la colocó con cuidado entre sus manos y bajó las escaleras.  Entonces comprendió que aquella caja no guardaba ningún tesoro ni secreto ajeno: el reflejo mostraba las historias que habitaban en su corazón y las que aún estaban por descubrir.


CRelato, 3Galadriel, IIRovira

RELATO LITERARIO

LA SENDA ENTRE LOS MUNDOS


Dicen las antiguas profecías que, cuando la luz y la sombra se equilibran, cuando los hilos del destino comienzan a cruzarse, guardianes de todos los mundos son llamados a un mismo lugar. Un sitio donde el tiempo parece suspendido, donde la magia no tiene dueño. Atraídos por una llamada, héroes de otros mundos acuden al dominio donde necesitan su ayuda. 


Al mismo tiempo, cinco figuras atraviesan portales mágicos que les hacen reunirse en un mismo lugar. Aturdidos por el viaje, todos contemplan la hermosa figura que aparece ante ellos: Galadriel, la elfa noble. Su presencia emanaba serenidad y poder, como si la misma luz del amanecer se hubiese detenido para mirarla. En torno a ella, los recién llegados intentaban comprender la razón de su encuentro. Asuna, con su espada aún vibrando por la energía de su mundo digital; Zelda, que portaba la sabiduría de dioses antiguos; Frieren, la maga inmortal que había visto pasar el tiempo eterno; Raistlin, el hechicero de ojos dorados que ansiaba conocer los secretos prohibidos; y Axlin, una viajera armada con curiosidad y coraje, propietaria del bestiario que salvará miles de vidas. Todos se observaban en busca de respuestas. Galadriel los observó con una mezcla de ternura y gravedad, y rompió el tenso silencio.

—El velo entre los mundos se debilita —dijo con voz que parecía fluir desde el agua misma—. Si la oscuridad lo atraviesa, nada quedará intacto.

El aire se estremeció, y sobre ellos apareció un árbol inmenso, cuyas raíces brillaban con runas de fuego y cuyas hojas destellaban como espejos. Cada hoja mostraba un recuerdo: una batalla, una promesa, una lágrima. Partículas de cada mundo que pendían del árbol.

Raistlin dio un paso adelante, hipnotizado por su poder. —¿Es esto el Árbol del Equilibrio?

—Lo fue —respondió Galadriel—. Ahora está muriendo.

Zelda posó su mano sobre el tronco y sintió un pulso débil, como el de una divinidad que se desvanece. Frieren percibió un eco de magia que no pertenecía a ningún mundo conocido. Asuna sintió una mirada invisible acechando entre las raíces.

Entonces, de la sombra, surgió una voz rota, feroz, sin forma:
—Todos son fragmentos del mismo sueño. Solo uno debe permanecer. Aquellos débiles deberán morir y dejar atrás el tiempo que malgastan.

Las luces del árbol titilaron, y Galadriel alzó el Espejo de Plata. Una ráfaga de luz pura cruzó el claro, disipando la oscuridad por un instante. Cuando el resplandor se calmó, el Árbol del Equilibrio había perdido casi todas sus hojas. Solo quedaban cinco, flotando en el aire.

—Sus semillas aún viven —dijo Galadriel, mientras las hojas se transformaban en siluetas diminutas. Eran gatos, de pelaje resplandeciente, con ojos que contenían constelaciones enteras. —En cada mundo hay uno. Ellos guardan la luz que el Árbol necesita para renacer, y que el ser oscuro que lo amenaza intentó destruir.

Los héroes escucharon, en silencio, el suave maullido de aquellas criaturas antes de que desaparecieran en un destello.
—Vuestros caminos divergirán de nuevo —continuó Galadriel—. Halladlos antes de que la oscuridad los reclame de nuevo y no haya marcha atrás. Solo entonces el tiempo volverá a fluir como debe.

Asuna asintió, decidida.
—Entonces nos volveremos a ver.

Galadriel sonrió, aunque su mirada reflejaba el peso del destino. Uno a uno, los héroes atravesaron los portales, llevándose consigo el eco de una promesa.

Cuando el último desapareció, Galadriel alzó la vista hacia el cielo. Entre las ramas desnudas del Árbol, una sombra acechaba todavía, esperando.

—Cinco gatos de luz —susurró la elfa—. Cinco mundos que decidirán el destino de todos.

Y en algún rincón de cada universo, un gato abrió los ojos por primera vez.

El tiempo, expectante, contuvo el aliento a la espera de una salvación.


AConstelación,1Annie,IBallester

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