viernes, 24 de octubre de 2025

CRelato, 8Matilda. VIIIOMartínez

 Bienvenidos y bienvenidas a la tercera entrada, publicada por el grupo "Las cinco maripilis". En este espacio encontraréis todo lo referente a la figura femenina de Matilda, una de las grandes protagonistas literarias. 😊👀


 LAS LECTORAS QUE VIAJARON POR LAS PALABRAS

Dedicatoria

A todos los que alguna vez buscaron refugio entre las páginas de un libro.

A quienes leen para soñar, para entender o para volver a sentir.

Porque los libros no solo cuentan historias: también nos enseñan a escribir la nuestra.


Prólogo

Hay historias que no se leen: se viven. A veces basta abrir un libro para que una voz nos mire desde dentro y nos invite a cruzar sus páginas. Este relato nació de esa magia que une a las lectoras con los mundos que habitan las palabras.


Relato literario

A continuación se presenta el relato literario creado:

La lluvia golpeaba los ventanales de la biblioteca como si también quisiera entrar a leer. En la mesa del fondo, cinco amigas se refugiaban entre montones de libros. Cada una había elegido un título distinto, como si cada historia las hubiera elegido a ellas.

Angela abría con cuidado Ana de las Tejas Verdes; Sira se sumergía en Matilda; Judith soñaba con La ladrona de libros; Marta exploraba La brújula dorada; y Andrea volvía a vivir la magia de Harry Potter.

El silencio olía a papel y a lluvia. Entonces, algo extraño ocurrió: una luz dorada escapó de la estantería más alta. Allí, entre volúmenes antiguos, un libro sin título brillaba como una estrella recién nacida.

—¿Y si lo abrimos? —susurró Angela, con los ojos muy abiertos.

El libro pareció responderles. Se abrió solo, las páginas giraron con fuerza y, antes de que pudieran reaccionar, el viento las envolvió. Todo se volvió blanco, y las palabras se deshicieron como polvo de estrellas.

Cuando abrieron los ojos, estaban en un prado lleno de flores silvestres. Frente a ellas, una joven pelirroja las observaba con una sonrisa luminosa.

—Soy Ana —dijo—. La imaginación pinta los días grises. No dejéis de soñar, aunque el mundo os diga que no se puede. 

Las amigas sintieron una gran calidez y tranquilidad. Ana las condujo hasta un lago que reflejaba el cielo como un espejo, y allí comprendieron que imaginar también era una forma de resistir.

El paisaje cambió y apareció una clase llena de tizas que escribían solas. Una niña con pelo suelto y un lazo rojo las miraba divertida. 

—Soy Matilda —anunció—. Los libros me salvaron. El conocimiento también es una forma de magia. 

Sira rió al ver cómo una tiza dibujaba su nombre en el aire. Por un momento, todo parecía posible. —Nunca dejéis de creer en vuestra mente —les dijo Matilda antes de desaparecer.

Luego, el aire se volvió frío. Calles nevadas, casas destruidas y una muchacha abrazando un libro contra el pecho.

—Me llamo Liesel —susurró—. Las palabras pueden doler, pero también curar.

Judith sintió un nudo en la garganta. Entendió que leer también es recordar a quienes no tuvieron voz.

El viento volvió a soplar, llevándolas a un cielo del norte. Una niña rubia sostenía una brújula que giraba sin cesar.

—Soy Lyra —dijo con firmeza—. La verdad es más valiosa que el oro.

Marta asintió. Ella también había aprendido que, a veces, la verdad no se encuentra mirando al cielo, sino dentro de una misma.

Cuando la luz dorada las envolvió una última vez, se encontraron en el interior de un gran castillo iluminado por velas.

—Bienvenidas a Hogwarts. Soy Hermione —dijo una chica con un gran libro bajo el brazo y una varita en la mano—. Recordar que la amistad es la magia más poderosa que existe.

Andrea sonrió. Comprendió que cada libro que habían leído las había unido un poco más.

De pronto, todo giró de nuevo. Estaban otra vez en la biblioteca.

La lluvia había cesado, pero algo había cambiado. Sobre la mesa, el libro dorado se cerró suavemente, hasta llegar a su título, que decía: Viajeras de papel.

Las cinco se miraron, sabiendo que jamás olvidarían aquel viaje. Porque, a veces, los libros no solo se leen… también se viven. 


Epílogo

Dicen que los libros no cambian el mundo, pero cambian a las personas que lo hacen. Y quizá eso sea aún más poderoso.

Cada historia deja una huella, como una estrella que se enciende dentro de quien la lee. Porque las páginas se acaban, pero la magia… nunca.


Notas

Ana de las Tejas Verdes (Lucy Maud Montgomery, 1908) representa la importancia de la imaginación como herramienta para afrontar la adversidad. Ana transforma su realidad a través de su manera de soñar y de ver la belleza en lo simple y cotidiano. 

Matilda (Roald Dahl, 1988) encarna el poder del conocimiento y la lectura como forma de liberación. La protagonista demuestra que la inteligencia y la curiosidad son armas muy poderosas frente a la injusticia.

La ladrona de libros (Markus Zusak, 2005) refleja la fuerza sanadora de las palabras incluso en tiempos de guerra y su poder transformador. Liesel aprende que la literatura puede sanar, dar esperanza y mantener viva la humanidad incluso en tiempos de oscuridad.

La brújula dorada (Philip Pullman, 1995) aborda la búsqueda de la verdad y la libertad e independencia de pensamiento. Lyra simboliza la valentía de cuestionar el mundo y seguir la propia brújula interior. 

Harry Potter (J. K. Rowling, 1997–2007) simboliza y enseña que la verdadera magia no reside en los hechizos, sino en la amistad, la empatía y el amor que une a las personas y las hace más fuertes.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

AConstelación,1Annie,IBallester

  https://www.canva.com/design/DAG0cPMbELA/Y6cC56kOeVTmPlIUwnhCqg/edit?utm_content=DAG0cPMbELA&utm_campaign=designshare&utm_medium=l...