sábado, 25 de octubre de 2025

CRelato, 5Mafalda, IXColoma

En esta entrada os mostraremos tanto el relato escrito como el audiovisual.

RELATO LITERARIO: “EL BUZÓN DE LAS INJUSTICIAS” 

Era martes, y el calor en el aula era tan fuerte que parecía derretir las tizas. El maestro nos había propuesto un reto:
—Hoy hablaremos de cómo mejorar el mundo desde la escuela.

Silencio. Solo se oía el zumbido del ventilador, como si también esperara una buena idea. Entonces Mafalda levantó la mano.
—Podríamos poner un buzón de las injusticias —dijo, muy seria—. Así escribiríamos todo lo que no nos parece justo, aunque no sepamos aún cómo arreglarlo.

Felipe, con el libro de El Principito asomando del estuche, la miró y dijo:
(CARLES) —Eso suena bonito, pero ¿y si el mundo está demasiado torcido?
—Pues lo enderezamos —respondió ella—. Con ideas, no con reglas.

Susanita suspiró.
—Yo pondría un buzón de los amores imposibles.
—Ese ya lo tienes —bromeó Manolito—: se llama “mi cuenta bancaria”.

Las risas llenaron la clase. El maestro sonrió, sabiendo que algo importante estaba empezando a pasar.
—Podéis hacerlo —dijo—. Un buzón para las injusticias y otro para las alegrías. Así equilibramos el mundo.

Nos pusimos manos a la obra. Mafalda recortaba cartones con cuidado; Felipe dibujaba planetas y frases que había leído en Mundo Quino; Manolito escribía precios en las esquinas “por si algún día lo patentamos”; y Susanita pegaba corazones de purpurina.
En el lateral del buzón, Mafalda escribió: “Prohibido resignarse.”

Cuando terminamos, el maestro dejó sobre la mesa un libro gastado.
—Os leo algo: “Solo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.”
Mafalda asintió con una sonrisa.
Saint-Exupéry… el Principito lo dijo mejor que nadie.

A la mañana siguiente, el buzón amaneció lleno de papeles. Algunos eran ingenuos, otros profundos:

“No me gusta que me griten cuando no sé algo.”
“Deberíamos tener más recreo para pensar.”
“No es justo que las niñas cobren menos cuando sean mayores.”

Susanita, que leía el último, se quedó callada un instante.
—Creo que Mafalda tiene razón. Esto también es amor.
—El amor es justicia con otro nombre —respondió ella, como si le hubiera soplado Umberto Eco desde algún libro.2w 

Durante los días siguientes, la clase cambió.
Manolito empezó a contar las veces que ayudaba sin cobrar nada, Felipe dibujaba cada frase que salía del buzón, y el maestro colgó una gran hoja en la pared:

“Educación es poder, pero poder para compartir.”
(Mafalda reconoció enseguida la cita de Puiggrós).

Un viernes, justo antes de irnos, alguien metió un último papel. Decía:

“Gracias por dejar que los niños también opinemos del mundo.”

Mafalda lo leyó despacio. Luego miró por la ventana y vio el mural del patio, donde una artista había pintado su cara junto a la frase: “La infancia no se calla.”
Recordó a Alicia, al Principito, y hasta a Matilda, que nunca dejaron de preguntar.

El timbre sonó.
Mientras todos corríamos al recreo, la maestra se quedó mirando el buzón. En el fondo, sabía que aquella caja de zapatos valía más que cualquier manual.
Porque, a veces, la educación empieza cuando un grupo de niños se atreve a escribir lo que los adultos ya olvidaron pensar.


RELATO AUDIOVISUAL MAFALDA



Nuestro vídeo sobre Mafalda lo realizamos en dos partes.

Por un lado, hicimos las viñetas con ayuda de la Inteligencia Artificial acorde con nuestro relato escrito.

Por otro lado, utilizamos la aplicación iMovie con la que colocamos las viñetas y, a su vez, narrábamos cada uno de nosotros (con su respetivo personaje de la historia) cada diálogo.
De esta manera, la historia se contaba con las viñetas y nuestras voces en off. El vídeo dura 3 minutos, tiempo que nos pareció bastante aceptable para no hacerlo muy extenso y aburrido.

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AConstelación,1Annie,IBallester

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