Lectores anónimos presenta el relato creado a partir de la metodología de Gianni Rodari. Los elementos que se eligieron en clase fueron caja y espejo.
El Espejo de los Secretos Literarios
Capítulo I: La Llamada de la Oscuridad
Hermione estaba perdida en la oscuridad de la noche. El bosque, denso y silencioso, envolvía su figura con un frío inquietante. Sus pies, cansados, buscaban a tientas un camino que se negaba a aparecer.
De repente, a lo lejos, una silueta se recortó contra la penumbra: una casa. Una promesa de refugio. Con un último aliento de esperanza, decidió ir en busca de ayuda.
Capítulo II: El Altillo Abandonado
Al llegar, la decepción la asaltó. La casa estaba muda, sus ventanas como cuencas vacías. Era una casa abandonada, un fantasma de madera. No había nadie.
Pero Hermione, impulsada por la curiosidad de una mente que ansía respuestas, no se dio por vencida. Entró y subió al altillo. El aire estaba cargado de historia y moho.
Al fondo, un sofá viejo y lleno de polvo ofrecía un asiento precario. Y a su lado, algo más la llamó: una caja misteriosa. Era pequeña, de madera oscura, y tenía una advertencia escrita a mano que le aceleró el pulso: "CUIDADO MUY FRÁGIL".
Capítulo III: El Espejo que Habla
Sentada en el sofá polvoriento, Hermione abrió la caja con sumo cuidado. Dentro, sobre un paño de terciopelo descolorido, descansaba un espejo antiguo. No era especialmente grande, pero su marco de plata oxidada le daba un aire de profunda antigüedad.
Adherida al cristal, había una nota escrita: “CUIDADO GUARDO SECRETOS”.
Hermione, la bruja más brillante de su edad, se preguntó en su mente qué secretos podría guardar aquel espejo. ¿Misterios arcanos? ¿Hechizos prohibidos?
Justo entonces, las palabras aparecieron grabadas en el reflejo, como tinta mágica sobre el cristal:
“PREGÚNTAME LO QUE QUIERAS”
Hermione se extrañó. Le había leído la mente. Comenzó a repasar mentalmente todos aquellos libros que había leído, buscando algún indicio sobre artefactos mágicos con estas características.
Intrigada, con su espíritu de investigadora encendido, decidió preguntar:
“¿Qué secretos guardas?”
Capítulo IV: La Revelación
Las letras del espejo temblaron y el cristal se oscureció. Lentamente, una imagen se formó: una niña pelirroja con ojos soñadores, sentada bajo un manzano, escribiendo con fervor.
"La imaginación puede cambiar el destino", susurró Anne Shirley desde el reflejo.
Las palabras se disolvieron. La imagen cambió, revelando a una joven con mirada firme y un arco en la espalda, tensando la cuerda.
"El conocimiento es poder, pero el valor lo despierta", sentenció Katniss Everdeen desde el cristal.
El espejo brilló con mayor intensidad. Hermione sintió una corriente cálida recorrerla, como si mil historias de papel y tinta estuvieran cobrando vida dentro de aquel objeto.
Entonces, el espejo estalló en luz.
Hermione se encontró rodeada de páginas flotantes que giraban a su alrededor en una danza hipnótica. No eran pergaminos de hechizos ni textos antiguos, sino hojas de cuentos, novelas e ideas.
Comprendió. El verdadero poder que guardaba aquel espejo y, por extensión, el mundo, no residía en los hechizos ni en las fórmulas mágicas, sino en los sueños que inspiran, en las historias que transforman y en el valor que surge de las páginas.
Hermione sonrió. No había encontrado ayuda en aquella casa abandonada, sino una verdad mucho más profunda que la esperaba entre el polvo del altillo: el poder de los libros.
FIN
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