Dorothy y el portal de las maravillas.
Un día de otoño, Dorothy bajó al sótano para resguardarse del tornado que había en su ciudad, cuando, de repente, escuchó unos ruidos que provenían de una caja de la estantería. Dorothy, con mucho cuidado, bajó la caja de lo alto de la estantería y decidió abrirla.
Con las manos temblorosas y armándose de valor abrió las pestañas de la caja y, sin esperarlo, del interior de la caja saltaron unas tortugas. Eran Las Tortugas Ninja. Estas, muy angustiadas por encontrarse lejos de casa, le pidieron ayuda a Dorothy, ya que necesitaban un espejo que hiciera de portal para regresar a las cloacas de París con su maestro Splinter.
Dorothy, corriendo, llamó a su vecina Alicia porque estaba segura de que ella, con su espejo mágico, podría ayudarlos a regresar. Enseguida llamó al timbre, que tenía forma de conejo blanco, y a los minutos apareció.
Alicia: ¿Qué pasa Dorothy?
Dorothy: Alicia, no te lo vas a creer, necesito tu ayuda. Tengo a Las Tortugas Ninja en el sótano de mi casa y pronto vendrá un tornado, necesitan regresar a su hogar.
Alicia: ¡Qué dices chiflada!
Dorothy: Corre, ven y coge tu espejo, que lo vamos a necesitar.
Alicia no se creía lo que estaba escuchando, pero al final se fueron corriendo a casa de Dorothy. Al llegar al sótano se encontraron con la caja vacía y un terrario que contenía tres tortugas de tierra coloreadas. Alicia se rió y comentó sarcásticamente que las tortugas de Dorothy eran idénticas a Las Tortugas Ninja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario