Os presentamos el relato literario de Hermione, una narración original en la que se entrelazan diferentes referencias a personajes y obras conocidas.
Al final del texto encontraréis unas notas explicativas que os ayudarán a descubrir las conexiones y guiños literarios que aparecen a lo largo del relato.
La biblioteca de los mundos
Hermione se despertó de madrugada. No estaba en Hogwarts ni en Londres: la habitación era desconocida, iluminada apenas por el resplandor de una lámpara. Sobre la mesa, un libro abierto parecía llamarla. El título brillaba: La Biblioteca de los Mundos.
Con cautela, lo tocó. En cuanto rozó la página, un torbellino de letras la envolvió y la arrastró hacia otro lugar.
Cuando abrió los ojos, estaba en un bosque. Allí, una niña de vestido azul corría detrás de un conejo blanco y le dijo, con una sonrisa curiosa, que en aquel sitio nada tenía sentido, pero la curiosidad siempre abría caminos¹. Hermione pensó que esa niña podría haber sido ella, perdida entre mundos imposibles pero guiada por el deseo de entenderlo todo.
Siguió adelante y encontró a un hombre flaco con una armadura destartalada, acompañado de un escudero paciente. El más bajo, con tono realista, le explicó que la locura a veces necesitaba de alguien que pusiera los pies en la tierra². Hermione comprendió que así era ella frente a Harry: la voz sensata en medio de los sueños imposibles.
Avanzó entre pasajes infinitos hasta llegar a una clase donde una niña de mirada vivaz levantaba libros con la mente. “El saber también es poder”, le dijo la pequeña³. Hermione aplaudió: por fin alguien que entendía que la magia más fuerte nacía del conocimiento.
El bosque cambió. Ahora era un campo en guerra. Una muchacha con arco y trenza oscura le tendió la mano; luchaba por los que no tenían voz⁴, y Hermione reconoció en ella su propia necesidad de defender a los demás. Recordó su lucha por la libertad de los elfos y sintió que aquella causa era compartida.
Más adelante, una joven rubia y decidida la saludó desde una colina. “La estrategia es mi mayor arma”, afirmó⁵. Hermione sintió una afinidad inmediata: la mente, bien usada, era el hechizo más poderoso.
El camino se bifurcó. A la izquierda, una chica vestida de negro alzaba su varita, dudando entre la luz y la oscuridad; a la derecha, una niña de impermeable amarillo se adentraba en un pasillo sombrío para enfrentarse a su propio reflejo⁶,⁷. Hermione entendió que cada elección era un acto de valentía, y que conocerse a una misma podía ser la mayor de las batallas.
Poco después, un aire cálido y una melodía suave llenaron el aire. Una joven de mirada inteligente leía entre estantes, tarareando mientras pasaba páginas⁸. Hermione sonrió: en ese gesto vio reflejada su infancia entera.
Entonces el paisaje se llenó de rostros. Una escritora inclinada sobre sus cuadernos, una joven andaluza que rompía las reglas del silencio impuesto, un grupo de hadas que entrenaban su magia bajo un cielo rosado, una muchacha que caminaba decidida por un sendero amarillo hacia su hogar⁹¹⁰¹¹¹². Todas hablaban, todas brillaban, todas parecían decirle al unísono: no estás sola.
Hermione comprendió que aquella constelación de mujeres que la rodeaba no era un accidente. Eran piezas de un mismo mosaico: lectoras, guerreras, soñadoras, estrategas, rebeldes. Cada una representaba una manera distinta de ser heroína, y ella, Hermione Granger, llevaba un poco de todas dentro de sí.
El libro comenzó a cerrarse. El torbellino regresó. Cuando abrió los ojos, estaba otra vez en la habitación, con la lámpara aún encendida. El ejemplar reposaba cerrado sobre la mesa, pero Hermione supo que, de ahora en adelante, cuando se sintiera sola o dudosa, bastaría con abrir un libro para recordar que había un universo entero de protagonistas femeninas acompañándola.
Notas intertextuales
Alicia en el país de las maravillas – Lewis Carroll (1865).
Don Quijote de la Mancha – Miguel de Cervantes (1605).
Matilda – Roald Dahl (1988).
Los juegos del hambre – Suzanne Collins (2008).
Percy Jackson y los dioses del Olimpo – Rick Riordan (2005).
Las escalofriantes aventuras de Sabrina – Serie de Netflix (2018).
Coraline – Neil Gaiman (2002).
La bella y la bestia – Walt Disney Pictures (1991).
Mujercitas – Greta Gerwig (2019).
La casa de Bernarda Alba – Federico García Lorca (1936).
Winx Club – Iginio Straffi (2004).
El mago de Oz – L. Frank Baum (1900) / MGM (1939).
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