RELATO
No hay lugar como el hogar
https://www.youtube.com/watch?si=-tRLS50M-8kLJzUS&v=6BNFEoB4G14&feature=youtu.be
El camino de baldosas amarillas ya no conducía a ninguna parte. Se desmoronaba a medida que avanzaba, como si el suelo se arrepintiera de dejarla pasar. La bruma olía a metal y flores podridas.
—Solo quiero volver a casa —susurró.
El eco respondió: —¿A cuál?
—Llegas tarde —dijo una voz femenina.
La niña le habló desde el espejo: —No debiste quitarte los zapatos.
En la pared, una frase garabateada con sangre decía:
“No hay lugar como el hogar.”
Dorothy no estaba en Oz, sino en una institución psiquiátrica, reviviendo en bucle su propio trauma.
Notas intertextuales:
El mago de Oz (Baum, 1900) y The Wizard of Oz (1939): estructura del viaje como búsqueda del hogar, reinterpretada como bucle mental.
Los zapatos rojos (Andersen, 1845): Karen representa la condena del deseo y el objeto que posee a quien lo lleva.
Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo (Carroll, 1865/1871): los mundos alternos como símbolos de locura y ruptura de la identidad.
Jane Eyre (Brontë, 1847): el fuego y el encierro reflejan la opresión interior de la protagonista.
El cuento de la criada (Atwood, 1985): el color rojo como control sobre el cuerpo femenino, aquí vinculado a la pérdida de libertad psicológica.
Wicked (Maguire, 1995): relectura moral del “bien y el mal”; la bruja como figura de verdad y revelación.
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