RELATO LITERARIO
¡Hola! Gracias por habernos acompañado hasta aquí, pero este es el final de nuestra aventura. Por favor, no estéis tristes, es momento de celebrar con una cer-... quiero decir, con nuestro... ¡relato!
En nuestra última publicación sobre la constelación de Galadriel, vamos a presentar nuestro relato literario. En él podemos ver cómo nuestra querida Galadriel interactúa con diferentes personajes de la literatura que van a apareciendo a lo largo de su camino. Sin embargo, no se mencionan a los personajes directamente, sino que se hace alusión a ellos nombrando sus características más reconocibles. Es por esto que al final de la entrada, hemos explicado las distintas referencias que se mencionan en nuestro relato.
En la siguiente imagen os dejamos al enlace al Canva, donde podréis ver nuestro relato con un diseño más bonito y decorado:
LOS ECOS DEL BOSQUE SIN NOMBRE
La luna se reflejaba sobre el Espejo de Plata cuando sentí que el agua no me devolvía su imagen. En lugar de mi rostro, aparecieron fragmentos de otros mundos: una niña con una cesta roja cruzando un sendero, una reina de fuego que hablaba con dragones, un león dorado que rugía en silencio bajo una tormenta de nieve, y una maga joven que buscaba la sabiduría en los libros.
El tiempo se había quebrado, y las fronteras entre las historias se mezclaban como raíces bajo la tierra. Comprendí que debía internarme en el Bosque sin Nombre para restaurar el equilibrio.
El bosque me recibió con voces antiguas. Los árboles susurraban secretos con un tono maternal, y entre ellos uno se inclinó hacia mí, ofreciéndome una rama brillante. Su tronco, aunque cansado, conservaba la ternura del que da sin esperar nada.
A cada paso, la niebla se espesaba. En un claro, una criatura de ojos astutos me observaba desde las sombras. Me habló sin mover los labios, enseñándome que la confianza se gana con el corazón y no con la mirada. Más adelante, un enorme ser cubierto de musgo emergió lentamente del suelo: parecía una montaña viva, sabia pero agotada por el paso de los siglos.
El camino se volvió oscuro. Entre los árboles, distinguí figuras temerosas que evitaban la luz: una bestia de colmillos grandes, un joven que blandía una espada rodeado de rayos, y una sombra que susurraba sobre el poder y el destino. Sabía que no debía combatirlos, sino comprender lo que representaban: el miedo, la fuerza desmedida y la ambición.
Más adelante, en una colina iluminada por luciérnagas, danzaban pequeñas criaturas con alas diminutas, riendo mientras el aire chispeaba con polvo dorado. Y, entre ellas, una figura femenina caminaba descalza, con una corona de flores que parecía brillar desde dentro. Su presencia recordaba la belleza de los sueños.
Al llegar al corazón del bosque, el cielo se abrió en un resplandor azul. En lo alto, un halcón surcó el aire y su sombra adoptó forma humana: era la mensajera del cielo, la que reinaba sobre la claridad del día y la sabiduría de los tronos antiguos. Levanté mi anillo, y la luz se expandió hasta alcanzar los confines del bosque.
La oscuridad retrocedió. La maga de los libros, el león, la reina del fuego y la niña del sendero regresaron a sus propios mundos. Las criaturas durmieron, los árboles susurraron su gratitud, y el espejo volvió a reflejar mi rostro.
Comprendí que todas las historias —incluso las más lejanas— compartían una misma raíz: el deseo de cuidar, aprender y proteger la luz que cada ser guarda en su interior. Y en mi voz resonó un eco suave, como un canto de despedida:
“Quien guarda la luz, nunca camina sola.”
REFERENCIAS DEL RELATO
- Caperucita Roja: una niña con una cesta roja cruzando un sendero.
- Daenerys Targaryen: una reina de fuego que hablaba con dragones.
- Aslan: un león dorado que rugía en silencio bajo una tormenta de nieve.
- Hermione: una maga joven que buscaba la sabiduría en los libros.
- Abuela Willow: árbol que susurraba secretos con un tono maternal.
- El árbol generoso: su tronco conservaba la ternura del que da sin esperar nada.
- El Zorro: una criatura de ojos astutos que hablaba sin mover los labios, enseñándome que la confianza se gana con el corazón y no con la mirada.
- Morla: un enorme ser cubierto de musgo que parecía una montaña viva, sabia pero agotada por el paso de los siglos.
- El Grúfalo: una bestia de colmillos grandes.
- Percy Jackson: un joven que blandía una espada rodeado de rayos.
- Macbeth: una sombra que susurraba sobre el poder y el destino.
- Ben y Holly: en una colina iluminada por luciérnagas donde danzaban pequeñas criaturas con alas diminutas, riendo mientras el aire chispeaba con polvo dorado.
- Reina Titania: una figura femenina caminaba descalza con una corona de flores que parecía brillar desde dentro y que su presencia recordaba la belleza de los sueños.
- Cleopatra: un halcón que adoptó forma humana: era la mensajera del cielo, la que reinaba sobre la claridad del día y la sabiduría de los tronos antiguos.

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