EL NUEVO MUNDO SOY YO
Había una vez una niña soñadora llamada Luna que vivía en una pequeña aldea en lo alto de las montañas. Desde muy pequeña, le fascinaban las estrellas y les hablaba como si fueran sus amigas. Cada noche, subía a la colina más alta para observarlas. En una de esas noches, mientras las estrellas fugaces cruzaban el cielo, Luna cerró los ojos y pidió un deseo: descubrir un mundo lleno de aventuras y magia que la hiciera sentir viva.
Al abrir los ojos, sintió algo extraño, como si un viento suave la envolviera. De repente, se encontró en un desierto dorado, similar a las arenas de Dune, donde enormes gusanos gigantes emergían del suelo como molinos vivientes. Luna se asustó, pero recordó los cuentos de caballeros que había leído en el Quijote y el valor de Jaume I y sus soldados, y pensó: "Soy más fuerte de lo que creo", recordando las enseñanzas de aquel libro que tuvo que leer llamado El caballero de la armadura oxidada sobre la superación personal y la valentía. Se dio la vuelta y se encontró en el mundo de Prince of Persia, vestida con la ropa de Yasmin. Sintió algo muy raro, empezó a escuchar la canción de “Sense tú” de la serie de Pulseras rojas y Luna se convirtió en un mar de lágrimas, no entendía qué estaba pasando.
De pronto, un majestuoso león apareció ante ella. "Bienvenida a Narnia", dijo con una voz profunda y reconfortante. Luna comprendió que había viajado a otro mundo de nuevo, como en los versos de Lorca, un mundo lleno de magia y seres extraordinarios. A su lado, apareció un gato con botas que, con gran destreza, la guió a través de un reino encantado. Mientras caminaban, vieron dragones volando en el cielo, como en las historias de Shrek 2 y Juego de Tronos. Luna no podía creer lo que sus ojos estaban viendo; ni en sus mejores sueños hubiera imaginado vivir todas aquellas aventuras.
En su camino, Luna conoció a una bruja vestida de rojo, quien, como la Bruja Roja, poseía poderes misteriosos. "He visto tu destino", dijo la bruja. "Solo con magia verdadera podrás regresar a tu hogar." Luna, que ya había jugado al videojuego de Hogwarts Legacy y leído todos los libros de Harry Potter, supo que necesitaba aprender y dominar sus propios poderes mágicos para poder volver a casa.
Decidida, buscó la ayuda de una vieja amiga de cuentos: Dorothy, del mundo de Oz. Con su guía y la influencia de la Bruja Buena de Wicked, Luna comenzó a entender que la magia no solo residía en los hechizos, sino también en su corazón y en sus deseos más profundos. Se dio cuenta de que todos esos personajes que estaba conociendo aparecían gracias a su bagaje literario. Esto la ayudaba a comprender lo que le estaba sucediendo y a buscar soluciones a través de ellos.
Después de muchas pruebas y batallas, como un caballero medieval en plena lucha, Luna se dio cuenta de que su verdadero poder no provenía de varitas o conjuros, sino de su capacidad para creer en sí misma y en sus pensamientos. Recordó al gigante de hierro, quien aprendió que ser fuerte no era solo cuestión de hierro, sino de corazón.
Finalmente, tras todas sus aventuras, Luna comprendió que cada estrella que había deseado y cada historia que había vivido la habían preparado para entender algo esencial: el verdadero viaje no era hacia afuera, sino hacia adentro de ella misma. Y con esa lección, regresó a su aldea, bajo las mismas estrellas, pero sabiendo que el universo entero estaba dentro de ella. Luna despertó y esbozó una gran sonrisa.
Y cada vez que miraba las estrellas fugaces, sonreía, sabiendo que ya no necesitaba pedir más deseos. Había descubierto la magia dentro de sí misma.
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