Érase una vez, en una noche fría de navidad en la ciudad de Londres, el bebé de los Williams soltó su primera carcajada, esta fue la primera vez que Campanilla pudo abrir sus alas y comenzar a volar. A partir de ese momento, el hada pudo emprender el viaje que tanto había anhelado, el viaje a Nunca Jamás. La pequeña Campanilla había escuchado historias sobre este mágico lugar y quería comprobar si eran ciertas.
Un día, se armó de valor y se dispuso a encontrar la segunda estrella a la derecha, el portal que, según las leyendas que había escuchado, le llevaría hacia su destino. Sin embargo, un giro del destino ocurrió mientras sobrevolaba los cielos y es que un destello de estrella fugaz la desvió hacia la segunda estrella a la izquierda, llevándola a un universo paralelo donde, sin esperarlo, le aguardarían muchas aventuras.
Campanilla despertó desorientada en una casa del árbol de ensueño y descubrió a dos ninfas del bosque observándola muy atentamente. Estas pequeñas ninfas se habían encargado de cuidar a la pequeña hada el tiempo que había estado inconsciente. Campanilla les explicó la razón por la que había llegado a ese universo y las sabias ninfas, Dafne y Eurídice, quisieron ayudarle en su objetivo diciéndole lo siguiente: “Por cielo y por tierra, las piezas hallarás, en cofres antiguos o en cuevas quizás. Cada fragmento un misterio guardará y al unirlos, el mapa se mostrará. Cuando las partes logres juntar, el rumbo a Nunca Jamás podrás trazar”. Ellas solo sabían hablar con un lenguaje en clave que Campanilla tuvo que descifrar.
Pasó mucho tiempo repitiendo el acertijo y yendo de un lado hacia el otro, hasta que se encontró con un grupo de cinco amigas que, para sorpresa de Campanilla, eran también hadas. se trataba de las Winx. Ambas se ilusionaron mucho al verse y decidieron hablarse. Campanilla les contó lo sucedido y ellas le comentaron que había una cueva en lo alto de la montaña en la que se encontraban muchos cachivaches antiguos perdidos.
Decidieron ir juntas a investigar y encontraron, entre la multitud de objetos, una ilustración que les llamó la atención. Tras esta, se observaba un pequeño mapa incompleto que Campanilla relacionó con la adivinanza de las ninfas. Este mapa la guió a un portal que la llevó a otro universo. (Ya había salido del universo INFANTIL y había pasado al universo ADOLESCENTE).
En este nuevo universo conoció a Gollum. Él la recibió muy amablemente y la llevó a su hogar para conocerse y hablar sobre la razón que había llevado al hada a ese universo. Cuando llegó al lugar, a Campanilla le llamó la atención un cofre que tenía allí Gollum. Le preguntó si podía ver lo que había dentro y cuando por fin lo abrió, encontró un libro con un anillo en su interior. Ese mismo anillo, al acercarlo a la ilustración, hizo que se desbloqueara una nueva parada del mapa. Ambos no podían creer lo que acababa de suceder pero eran muy buenas noticias para el hada, que ya estaba un paso más cerca de su destino. Gollum decidió acompañar a Campanilla hacia el nuevo portal. (Había logrado cruzar el universo ADOLESCENTE y pasó al universo ADULTO).
En este tercer universo Campanilla cayó en una ruidosa cafetería de Nueva York. Sorprendida y desorientada, miraba hacia todos lados hasta que vio a un grupo de seis personas que se quedó mirándola boquiabiertos y gritaron: ¡Eres un hada! Campanilla, les pidió que bajaran la voz, no quería que nadie más la viese. Cuando consiguió recuperarse, les contó que andaba perdida buscando el país de Nunca Jamás, pero que le estaba costando un poquito conseguirlo. Ante esto, todos los amigos cuidaron al hada, le llevaron café, la dejaron descansar en una mini cama improvisada e idearon un plan para ayudarla a encontrar el nuevo portal.
Mientras lo hacían, descubrieron, entre los libros de la librería de la cafetería, unas pequeñas tarjetas que parecían las de un videojuego. Los amigos, intrigados, decidieron cogerlas para verlas mejor y vieron que aparecía su pequeña nueva amiga en ellos, entonces, decidieron cogerlos y fueron rápidamente a contárselo a Campanilla. El hada se despertó de un bote “¡Ayyyyyy!” y cuando vio los juegos, se le vino a la mente que si los juntaba con los otros objetos que tenía, obtendría una nueva pista del mapa que la llevaría a Nunca Jamás. Juntos, decidieron hacerlo para ver qué pasaba y funcionó. Los amigos acompañaron a Campanilla al portal y se despidieron con mucho cariño.
Finalmente, llegó al último universo, donde fue recibida por Kate y Mars, dos jóvenes aventureros. Este hermoso paisaje se parecía mucho a lo que había escuchado Campanilla sobre Nunca Jamás y pensó que ya había llegado a su destino. Pronto descubrió que no era así y que se trataba de un espejismo que le deparaba una última prueba antes de llegar a su ansiado destino.
Cuando todos andaban en busca del nuevo portal, aparecieron dos arrogantes muchachas que propusieron, tanto a Campanilla como a sus nuevos amigos, el reto de grabar un Tik Tok con cada una de ellas. Solo si todos lograban aprendérselo y lo hacían bien, estas les darían la última pista para completar el mapa.
Por suerte, al final lo consiguieron, se aprendieron la coreografía y la letra de las canciones, grabaron los vídeos, completaron el mapa y acompañaron a Campanilla al último portal que la llevaría, por fín, a NUNCA JAMÁS, donde conocería a Peter Pan. Ahí empezó una hermosa amistad basada en la lealtad, la valentía y el respeto.
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